Universidad Nacional Autónoma de México
Dirección General de Servicios de Cómputo Académico
Año 7 Núm. 74, Publicación Mensual, 27 de Noviembre de 2008

ARTÍCULOS

 

Año 5, Número 47, Marzo de 2006

Creative Commons:
la creatividad compartida

Clara López Guzmán
Adrián Estrada Corona

 

El desarrollo de las sociedades se atribuye a las mentes que aportan su conocimiento y su creatividad. El lenguaje, el arte, la ciencia, las leyes, la conformación del Estado, la moral, las creencias religiosas y la actividad industrial son formas de expresión creadas por los seres humanos en comunidad, las cuales han llevado a un pueblo, a un país y a la humanidad entera hacia la civilización. Como actividad humana propiamente dicha, estos factores son el modo de vida y las costumbres de una sociedad: su cultura.

Creación y cultura

Bajo el marco de la cultura, hablar de creación sugiere el origen de una obra, gracias a las capacidades de los seres humanos. Una obra puede ser literaria, artística o científica. Una pintura, una escultura, un libro o una obra arquitectónica, reflejan no sólo la contemplación hacia la naturaleza, sino también la convivencia de los seres humanos en sociedad. Es en comunidad, precisamente, como surge la necesidad de proteger tanto al autor como a su obra, lo que corresponde a los gobiernos, pues existen riesgos de que ésta pueda ser modificada y explotada por terceros.

Derechos morales y patrimoniales

La protección incorpora derechos morales y patrimoniales; con los primeros se reconoce la paternidad de una obra y se tiene la posibilidad de darla a conocer, aunque puede oponerse a su alteración; mientras que los patrimoniales le garantizan al autor la explotación de su trabajo y el ceder este derecho en forma total o parcial, de forma gratuita o mediante una contraprestación. El trabajo creativo se convierte, entonces, en una propiedad intelectual, es decir, en un bien patrimonial cuya explotación es exclusiva de su autor.

En México, el trabajo intelectual está amparado por la Ley Federal del Derecho de Autor, que tiene la finalidad de proteger los derechos de los autores como creadores de una obra intelectual o artística: derecho ligado al gran espectro de las ideas. Es por eso que la leyenda “Todos los Derechos Reservados” aparece inscrita en los trabajos creativos, como en un libro o en un CD de música, para evitar que su contenido sea copiado, reproducido o modificado.

Por otra parte tenemos, aunque con menor frecuencia, la inscripción “Dominio Público”, que se agrega a una obra sólo después de cumplidos cien años del fallecimiento del autor o del último de los creadores, si se realizó en coautoría, o bien, cumplido el mismo periodo después de su publicación. Una vez transcurridos estos años, una obra puede ser libremente utilizada por cualquier persona.

Poner sobre la mesa el tema de la creatividad y el acceso al trabajo intelectual conduce a una discusión que se perfila hacia dos extremos. De un lado se encuentra la opinión del control total, donde todos los derechos están reservados bajo una ley, y del otro está la postura de una visión de libertad para acceder a una obra intelectual, donde el autor se encuentra en un estado de vulnerabilidad respecto a la explotación de su trabajo por terceros.

De acuerdo con Creative Commons, organismo fundado en 2001, con el apoyo del Centro para el Dominio Público (Public Knowledge), lo ideal es un sistema de derecho de autor que establezca una igualdad en cuanto a innovación y protección de una obra, manteniendo “un equilibrio, un compromiso y una moderación” sobre el trabajo intelectual. Ante las reglas de restricción para acceder a los trabajos creativos, propone para proyectos futuros, la generación de un derecho de autor razonable y flexible, que proteja los trabajos de los creadores y, al mismo tiempo, permita algunos usos sobre ellos, dando con ello paso a la frase “Algunos Derechos Reservados”.

¿Qué es Creative Commons?

Desde sus inicios, se ha dedicado a usar derechos privados para crear bienes públicos, es decir, trabajos creativos liberados para ciertos usos. Presentó su primer proyecto en diciembre de 2002, el cual consistió en un conjunto de licencias de derecho de autor para el uso público. A través de su sitio web http://creativecommons.org ayuda a los creadores a dedicar sus trabajos al dominio público, o bien, a hacer uso de su derecho de autor, cediéndolo en algunos usos y bajo ciertas condiciones.

Las licencias de esta opción de acceso a la creatividad están encauzadas a sitios web, cine, conocimiento, literatura, música y fotografía, entre algunos más, con la intención de permitir el acceso al trabajo creativo de manera económica y fácil, y no sólo aumentar la cantidad de materiales en Internet. De igual forma, ofrece un motor de búsqueda y otras aplicaciones en línea para localizar libremente textos y fotografías, acreditando en algunos casos a los autores.

En su propósito por acercar los trabajos creativos al público, a Creative Commons lo mueven conceptos fundamentales inspirados en el dominio público, la idea de los recursos comunes, la existencia de contenidos abiertos y la conservación de la propiedad intelectual.

El dominio público se percibe como una rica herencia de esfuerzo intelectual, es decir, ideas para el reuso y la transformación, que a través de las comunicaciones digitales pueden recibir un nuevo impulso en tanto “actividad creativa colaborativa”; y tomando como referencia la frase en torno a Louis Brandeis: “libre como el aire para el uso común”.

Los recursos comunes se advierten como bienes “conjuntamente tomados”, al grado de que son usados sin permiso alguno. Baste “imaginar calles, parques y trabajos creativos en el dominio público”, todos ellos recursos comunes, aunque se piense que como tal son llevados a un inevitable agotamiento. Sin embargo, hay recursos que no se agotan después de creados, como lo afirmaba Thomas Jefferson: “quien recibe una idea de mí, recibe instrucciones por sí mismo sin aminorar la mía, como quien enciende su vela en la mía recibe luz sin oscurecerme”. Una idea no es disminuida cuando más gente la utiliza, afirma Creative Commons. La gente debe sentirse libre para volver a usar no sólo ideas, sino también texto, imágenes y música, sin solicitar permiso: “el permiso ya ha sido otorgado para alguno”, agrega.

En lo tocante al contenido abierto, éste ha sido inspirado en el software libre y las comunidades de software de recurso abierto. Autores de libros, música y otros trabajos creativos, ponen sus obras a disposición con licencias que ofrecen alguna autorización para copiarlas y reusarlas sin un permiso o pago alguno.

Además de ayudar a los creadores a poner sus trabajos en el dominio público mediante una licencia, este organismo también se ocupa de la conservación de la propiedad intelectual, con el propósito de proteger trabajos que guardan un especial valor público. Señala que están dispuestos, incluso, a comprar trabajos importantes para garantizar la integridad de los autores y ofrecer “una extensa disponibilidad”.

La idea de compartir la creatividad

No obstante que en su propósito brinda seguridad a los creadores, la protección de la propiedad intelectual propicia la existencia de una paradoja. En particular, la publicación electrónica, principalmente de libros, se ha visto fuertemente restringida por la actual ley de derecho de autor, que si bien protege los derechos de los autores, a su vez limita la potencial difusión de diversos contenidos en la red.

A los autores que están dispuestos a compartir su creatividad, la utilización de licencias de este organismo les trae ventajas importantes, con el propósito de que sus obras sean publicadas electrónicamente, soporte en el que serán más fácilmente utilizadas, distribuidas y compartidas. Éste será un trabajo para las editoriales electrónicas: la incorporación de este tipo de licencias en sus obras. Asimismo, los creadores irán ampliando su visión para pensar que no todo es comercializable y que no sólo se puede ser consumidor de contenidos, sino también proveedor.

Las licencias de Creative Commons

Esta organización apoya a los autores para que sus trabajos sean publicados en la red, pero además les ofrece una licencia que protege sus derechos, informando al mismo tiempo a los usuarios de Internet, lo que pueden y no pueden hacer con las obras publicadas.

Al ofrecer un autor su trabajo bajo una licencia de Creative Commons, no significa que éste tiene que deshacerse de sus derechos de autor. Esto quiere decir que el creador ofrece sólo algunos de sus derechos, para algunos usos y bajo ciertas condiciones.

Cada una de las licencias puede elegirse bajo cuatro condiciones a seleccionar: ATTRIBUTION, NONCOMMERCIAL, NO DERIVATIVE WORKS Y SHARE ALIKE, las cuales pueden combinarse para dar como resultado once diferentes derechos.

A través de sus licencias, ofrece un “flexible grado de protección y libertad” a los autores y artistas, porque a través de ellas les brinda una gama de posibilidades, que van desde todos los derechos reservados (all rights reserved) hasta el dominio público (no rights reserved). En cualquiera de los casos queda reservado el derecho de los titulares, permitiendo ciertos usos sobre sus trabajos. Así, del tradicional enunciado “todos los derechos reservados”, con este organismo surge otro denominado “algunos derechos reservados” (some rights reserved).

Actualmente se encuentra en 32 países, entre los cuales está México, que recientemente se incorporó a este esfuerzo por hacer proliferar el nuevo concepto “algunos derechos reservados”. El proyecto se encuentra bajo la tutela de León Felipe Sánchez y Jorge Ringenbach, abogados del despacho Fulton & Fulton SC, quienes a partir de su experiencia profesional relacionada con gente creativa, persiguen un balance entre el derecho de autor y la creatividad.

Para mayor información:

http://creativecommons.org.mx

http://www.publicknowledge.org .

 

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